
Iván Daniel tiene cinco años. Habla poquísimo. Recuerdo que la primera vez que lo escuché decir una oración completa, tenía ya cuatro años y me asombré. Le comenté a su tío, con alegría, “mira, habla bien”. Sus familiares hemos aprendido que su poco hablar es un estilo, algo propio de su personalidad, que le da un toque de mayor jocosidad a cualquiera de sus ocurrencias infantiles. Iván aún no sabe leer y dudo que se haya enterado que un mayor de la Fuerza Aérea encabezaba una banda de delincuentes que realizaba atracos entre cuyos integrantes se encontraban otros militares, y, como peces de una misma camada, hasta un asesino prófugo. Continuar leyendo ‘Por si vienen los ladrones’


