Archivos para 10/02/09

Se pudre el paraíso

Estábamos fuera del país y mi hijo de seis años me preguntó mientras miraba por la ventanilla del carro. ¿Mami, aquí no hay pobres? Yo también miraba por la ventanilla pero sólo cuando escuché su pregunta hice conciencia de que lo que había a nuestro alrededor debía resultarle al niño muy distinto a lo que observa cuando va camino al colegio, a la misa de los domingos o alguna clase extracurricular.

El paisaje de nuestra ciudad, es un arrabal lleno de basura y mendigos. El día antes de salir de viaje, circulamos por una avenida de la Capital en la que los vecinos de los alrededores decidieron convertir la isleta que separa las dos vías en un depósito de basura. Ahí, sin ningún pudor, exhibían los desperdicios dándole al entorno un aspecto casi trágico de inmundicia y abandono. Continuar leyendo ‘Se pudre el paraíso’

El pequeño tramposo

Tenía seis años, casi siete, pero aparentaba cinco, casi seis. Su cuerpo diminuto y delgado fue siempre una ventaja, hasta un día. Pero, mientras llegaba ese momento, él lo disfrutaba. Lo llevaban en hombros con frecuencia, porque casi no pesaba, parecía una pluma.

Cuando nació, era el más pequeño entre tres bebés así que, para identificarlo, la empleada doméstica le llamaba “el chiquitico” y, pese a que los años pasaban, el apodo se le quedó y le servía bien, por su talla “small”. Continuar leyendo ‘El pequeño tramposo’

Si fuera Inocencia

Cuando era niña me decían un apodo que había heredado de una tía, hermana de mi papá, en cuyo honor fui bautizada como Inocencia. El apodo era Chencha, igual que el de la tía. Así que, como cosa poco común, compartíamos el nombre y el apodo. 

 A medida en que fui creciendo y escuchaba mofas como el estribillo de la canción que dice “Camina como Chencha, la gambá”, sentía, como les ha ocurrido a muchas víctimas de los apodos, que no quería llamarme Chencha toda la vida y, como soñaba con ser periodista, también me parecía poco apropiado mi primer nombre, Inocencia, porque siempre aparecía alguien que preguntaba “¿Y tú eres tan inocente?”. Continuar leyendo ‘Si fuera Inocencia’