Archivo para 27 agosto 2008

Maestro, muéstranos la lluvia

Cuando me senté ante el computador, estaba indignada por los que han enfrentado la amenaza de siete tormentas en menos de tres meses, viviendo al borde de los ríos, en este y otros países tan pobres como el nuestro.

Por eso, me dije: voy a escribir sobre el cambio climático, y lo terrible que ha sido confirmar que tenían razón quienes alertaron sobre los efectos que desataría en las naciones situadas al sur de otras que han contaminado la atmósfera con sus desechos ocasionando un desaguisado en nuestro maravilloso clima.

Pero miré por la ventana y pensé que esta lluvia loca e incontrolable de Gustav, como todo en este mundo, tiene su magia y que, tal vez hoy, si Dios lo permite, la vida necesite más un poema bien escrito que un canto a la tragedia. Por eso, como la basura mezclada con los aguaceros puede arrancarnos de cuajo las musas, y reconozco que tengo mejor pluma para golpear que para acariciar, cedo el paso al maestro Federico García Lorca para que, desde el más allá, nos recuerde la magia que encierra una gota de lluvia: “La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje. Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante.

“Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las cementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe. “La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne.

“El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales… Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe…

“Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte.” F, García L.

El nuevo

Fue necesario arrastrarlo hasta la ducha, medio dormido, porque las vacaciones le habían pegado las sábanas al cuerpo. Se bañó a regañadientes pero después entendió que había llegado el anunciado primer día de clases de su colegio nuevo y, entonces, él solito se puso la camisa, el pantalón, las medias y los zapatos. Hecho un espectáculo de belleza, para sus padres, entiendan, se paró frente a éstos buscando aprobación.

La madre, que se había trasnochado haciéndoles el ruedo a los pantalones nuevos, se dio cuenta que la vista le falló y los había puesto un poco cortos, nada grave, pensó. Pero para el padre, que conoce mejor el mundo de los hombres y su crueldad en la infancia, unos “salta charcos” eran intolerables así que se llevó de vuelta a su cuarto al flamante alumno y le cambió los pantalones por otros sin ruedo. Seguir leyendo ‘El nuevo’

Por Marcos Durán

El niño Marcos Durán

El niño Marcos Durán

Escribir esta columna me duele más de lo habitual. En otras ocasiones me ha tocado hacer escritos similares pero, por primera vez, las personas que se me han acercado porque necesitan ayuda son cercanos conocidos desde hace  años.

Se trata de David Durán y su esposa Daysi Reynoso, los padres de Marcos, un niño de diez años a quien he visto crecer al igual que a mis hijos. Su papá, David, es un hombre de trabajo que ha estado vinculado a mi familia por razones laborales.

Así que a Marcos suelo verlo varias veces al año cuando pasa por casa acompañando a su papá o participa en los cumpleaños de mis hijos. Se trata de  un niño maduro para su edad, inteligente, fuerte y decidido. Seguir leyendo ‘Por Marcos Durán’

Reino de machos

Si usted la ve, pensará lo mismo que yo. ¿Por qué una muchacha joven, inteligente, bonita y casi profesional no se arregla más? No anda sucia ni despeinada. Pero, al mirarla, notas que le falta algo de coquetería, de ilusión, cuando se viste ante el espejo para salir a la calle. El detalle me llamaba la atención, pero no me atrevía a referírselo. Sé, por experiencia propia, que para nosotras las mujeres el tema de la apariencia es tan delicado como el de la maternidad y las relaciones amorosas.

Y como jamás cometo la necedad de sugerirle a una amiga que “ya llegó” la hora de buscarse un novio o preguntarle qué le pasa que aún no tiene hijos, tampoco hablo de libras o falta de maquillaje. Pero ayer, me atreví a decirle a esta chica buena que debía ser más coqueta. Seguir leyendo ‘Reino de machos’

El 911 de emergencia

Cuando escuchaba anuncios publicitarios que invitaban a llamar al 911, en caso de emergencia, me preguntaba si ese servicio ya funcionaba. Algunas veces, consideré hasta probar pero después desistí porque no se justifica ocupar a gente que en ese momento puede salvar una vida con una alarma falsa aunque sea como herramienta investigativa para un trabajo periodístico. Otras veces, vi a funcionarios y jefes policiales afirmar que el 911 funciona “como en cualquier país desarrollado”.

Pero seguía dudando porque para que un sistema de emergencias sea efectivo se necesitan mas recursos, personal entrenado y responsabilidad de la que hasta ahora hemos demostrado que podemos implementar. Por desgracia, no me equivoqué. Me enteré de un caso reciente que vino a justificar mi escepticismo. Este caso, que terminó bien, conectó mi pensamiento con otro, que acabó en desgracia. El primero lo relata Alicia Martínez, una lectora que antes ha colaborado con esta columna.  Ella cuenta: “Era un martes a las ocho de la noche. cuando mi papá y yo llegamos a la casa después de trabajar. Nos encontramos con la amarga sorpresa de hallar a mi mamá en un estado de inconciencia y respirando con dificultad”. Seguir leyendo ‘El 911 de emergencia’