Archivo para 24 octubre 2008

¿Seguros?

En el momento en que estoy escribiendo esta columna, Nicolás, un niñito de cuatro años, dulce, alegre y juguetón, está a la espera de entrar en un quirófano. Dentro de una hora será sometido a una cirugía que podría ser larga. Nicolás sufrió una herida grave en una mano.

El cristal de una puerta le cortó varios tendones y lesionó otros. El doctor no sabe cuántos tendones deberá reconstruirle. Pero cada cirugía reconstructiva, es decir, cada tendón que sea necesario reparar, costará miles de pesos. Para la familia, ésta es la preocupación menor, cómo quedará la manita del niño es lo que los mantiene en vilo, con el corazón en la boca. Hablé con la tía de Nicolás, que tiene un negocio al que acudo con frecuencia, y estaba muy perturbada. Seguir leyendo ‘¿Seguros?’

A una lectora

Una lectora, a quien no conozco, escribió hace unos días al blog de esta columna. Ella está dolida porque en mi anterior entrega, sobre la amenaza que representa el narcotráfico para el país, hago mención, con nombre y apellido, de un ex piloto ocasional del presidente Leonel Fernández, que ha sido vinculado por la Dirección Nacional de Control de Drogas, a un alijo de cocaína lanzado en un batey de Barahona.

Ella me reclama porque, a su entender, yo actué de manera ligera al publicar el nombre del piloto quien, y en eso tiene razón, no ha sido condenado por las acusaciones que pesan en su contra. Seguir leyendo ‘A una lectora’

El peligro acecha

Veinte años atrás, los narcotraficantes eran una especie rara. Crecí en el Seibo, de donde salí a los 19 años, y nunca conocí un cigarrillo de marihuana ni un gramo de cocaína. Tampoco supe de ningún amigo o amiga que consumiera drogas. Pero ahora que nos hemos convertido en la pista favorita de los narcos, y sus millones mueven palancas poderosas y pagan asesinatos y silencios cómplices, sientes que el monstruo se te mudó al lado y que cualquier día puedes pisarle la cola y, entonces, te atacará.

Eso le ocurrió a un pastor cristiano, de origen dominicano, residente en Estados Unidos. Su caso me lo contó una compañera de trabajo y, si todos los aspectos de la historia son ciertos, nos muestra que, ahora, no hay nada ni nadie en quien nos debamos fiar. Seguir leyendo ‘El peligro acecha’

No digan de dónde son

Estuve en Bogotá haciendo turismo. Una noche acudí con mi esposo a la discoteca “El Salto del Ángel”, en la que anunciaban como atracción una orquesta de merengue de la  República Dominicana y otra colombiana de vallenato.

El presentador identificó a los merengueros como el grupo “Príncipe Negro” y dijo que su manejador era el hermano del maestro Wilfrido Vargas que el día anterior había actuado allí. Nos lamentamos de que no disfrutamos de la música de Wilfrido, y nos creamos expectativas sobre cómo sería el grupo “Príncipe Negro”.

Desde que pisaron el escenario los cuatro jóvenes cantantes, que usaban música grabada, proclamaron que eran dominicanos, eso me alegró y los aplaudí. Seguir leyendo ‘No digan de dónde son’

Don Virgilio, no lo sé

Don Virgilio Ortiz Bosch pasa de vez en cuando por mi oficina y se detiene a conversar. Suele traer impresa en el semblante y la mirada una gran nostalgia por los tiempos pasados en los que sólo había que saber llegar al lugar apropiado para compartir una velada inolvidable con poetas, músicos y escritores de talento.

Cuando hablamos la primera vez me contó que, en esos años cuando yo no había nacido o estaba muy pequeñita, conoció a mi papá, Cuto Estévez, un músico bohemio que, hace más de dos décadas, se marchó para siempre “con su música a otra parte”. Seguir leyendo ‘Don Virgilio, no lo sé’