Se pudre el paraíso

Estábamos fuera del país y mi hijo de seis años me preguntó mientras miraba por la ventanilla del carro. ¿Mami, aquí no hay pobres? Yo también miraba por la ventanilla pero sólo cuando escuché su pregunta hice conciencia de que lo que había a nuestro alrededor debía resultarle al niño muy distinto a lo que observa cuando va camino al colegio, a la misa de los domingos o alguna clase extracurricular.

El paisaje de nuestra ciudad, es un arrabal lleno de basura y mendigos. El día antes de salir de viaje, circulamos por una avenida de la Capital en la que los vecinos de los alrededores decidieron convertir la isleta que separa las dos vías en un depósito de basura. Ahí, sin ningún pudor, exhibían los desperdicios dándole al entorno un aspecto casi trágico de inmundicia y abandono.

Aún en las vías más limpias, en cada semáforo se agrupan montones de niños sin camisa que lanzan contra los cristales trapos y esponjas sucias. En contraste, aquella carretera de la ciudad de un país desarrollado por la que circulábamos estaba limpia, sin un solo basurero improvisado, y ningún mendigo se hacía visible en el entorno.

De hecho, durante nuestra estadía en aquel lugar no vimos pedigüeños, nadie que pareciera no tener lo indispensable para vivir, pese a que, como le respondí a mi niño, allí sí hay pobres. Lo que pasa, le expliqué, es que ellos no exhiben sus carencias o no les permiten que las exhiban. Después de Jorgito, fue Laura, de 9 años, quien reparó en otro detalle, “No hay choferes gritando, esto es el paraíso”, dijo.

No, le respondí de inmediato, no es el paraíso. Es un país lleno de problemas como el nuestro, sólo que ellos han solucionado servicios elementales y nosotros no. Entonces, lo siguiente que ocurrió fue que un argentino, que al igual que nosotros vacacionaba en familia, nos preguntó de dónde éramos, cuando le dijimos que de la República Dominicana, respondió que éste era el país más maravilloso del mundo.

Que había viajado por todos lados y en ningún lugar le habían tratado como aquí. Después, el empleado de un parque de diversiones hizo un comentario similar. Era un norteamericano que llenaba información sobre los visitantes que habían comprado la boleta de entrada por internet, y requería el lugar de origen. Se le iluminó la cara ante la mención de la República Dominicana, “me encanta”, dijo.

Fueron esos dos extranjeros quienes nos recordaron que vivimos en una especie de “paraíso de flores tropicales”, con un paisaje maravilloso. Pero, apenas nos bajamos del avión, las flores del paraíso empezaron a oler a podrido. Esperábamos a una persona que nos iba a recoger cuando un policía uniformado, al que no conocíamos, se acercó a mi esposo y le dio la mano.

Nos volvió a saludar en una evidente actitud de “macuteo” que cambió por una cara seria cuando vio que no le daríamos nada. Ya en la autopista Las Américas, Jorgito volvió a su costumbre de mirar por la ventanilla, pero esta vez no veía nada, estaba oscuro porque desde hace años alguien se dedica a robarse los alambres del tendido eléctrico, una incógnita que ninguna autoridad ha logrado resolver.

De nuevo sentí que, apenas asomar la nariz, el paraíso me estaba oliendo mal.

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8 Responses to “Se pudre el paraíso”


  1. 1 Virginia febrero 10, 2009 en 7:48 pm

    Si, eso mismo me pasa cada vez que voy de visita a mi pais, del que me fui en 1993. Es un paraiso cargado de amargura, y una pobreza deprimente y trizte, no se, quizas no haga sentido lo que digo; tal vez muchos entiendan lo que quiero decir.
    Mi sueño es el de todos los dominicanos, al menos, eso creo, que nuestro pais, Rep. Dominicana, se convierta en un pais, limpio, donde la gente aprenda a ser mas positiva, de mas caracter, mas seriedad. Que todo el pais sea, como algunas de esas mismas casas que hay en nuestros campos que son pobres, pero, dignas y limpias.
    Creo, que para que eso suceda, sin lugar a dudas, tendriamos que empezar por cambiar esa mentalidad, parlanchita y charlatana que existe, y empezar a cultivarnos y educarnos más en todos los aspectos.

    Virginia

  2. 2 Basilio Feliciano Cedano,Tucson,Arizona febrero 12, 2009 en 5:48 am

    Es dificil para mi como dominicano que vive en USA y trabaja en Nogales,Mexico,no decir que tiene muchas verdades su escrito,lamento mucho como los dominicanos nos hemos apartdado de las buenas costumbres para dar pasa a la vagancia,el abandono,el cahntage y cautas cosas mas.Tengo talves el privilegio de visitar mi pais cada diciembre y ver como hemos cambaido tanto a la vuelta de dos decadas,es tan diferente el joven de los 70 al de hoy.Pero si debo de reconocer que el dominicano tiene el don o la gracia si se quiere de ser un gran anfitrion,sabe tratar al visitante a tal punto que lo hace sentir como un rey.Hace apena una semana estube en Mexicali en la serie del caribe y la verdad quede sorprendido con el calor humano recibido por los mexicalenses me hicieron sentir como en mi casa.Espero que nuestro pais pueda encontrar la senda del bien y del progreso que tanto nos hace falta.

  3. 3 mary febrero 12, 2009 en 12:44 pm

    SE PUDRE EL PARAISO

    Pero aún con todo y su pudredumbe mi país es el mejor, las personas son cálidas, sus abrazos sinceros, mi dolor es tu dolor, mis playas son incomparables, siempre tenemos soles calientes, flores que disfrutar.

    Mi país es adorable, de cada situación le sacamos algo jocoso, de lo cual nos reimos todo el tiempo, tenemos nuestras altas y bajas, pero en resumidas cuentas encontramos salida a todo de una forma peculiar que solo el dominicano puede hacer.

    Para mejorar nuestro pais de las cosas de lo cual siempre nos quejamos, primero tenemos educar nuestros hogares, familia,hijos eso repercute en la sociedad y por ende en el pais, empezemos desde ahora con nosotros mismos y veremos como cambia nuestro alrededor.

    mary

  4. 4 Dory febrero 15, 2009 en 12:13 pm

    Rep. Dominicana es un verdadero, paraiso, pero nosotros no lo cuidamos y le damos el valor que tiene, en Estados Unidos las ciudades son limpias porque hay leyes que obligan al ciudadanos a manternerlas limpias y sobre todo los PADRES, TV,prensas escritas educan al ciudadano y tambien se involucran en la limpieza y no esperan que sea el gobierno que lo hagan por ellos, aqui en Estados Unidos se paga una jugoza cuota por la sacada de bazura, tambien se tien un dia senalado y si tu saca la bazura cuando no te corresponde te ponen una multa, Se te olvido decir a tu hijo no hay aqui no hay pobre porque la pobreza esta en nuestro proceder y en nuestro interior: NOSOTROS CREAMOS NUESTRO PROPIO PARAISO> Eduquemonos y eduquemos a nuestros hijos y sobre todo involucremonos.

  5. 5 aantonio perez febrero 18, 2009 en 3:47 pm

    es lamentable que nuestros hijos vivan este siglo en nuestro pais , pero la realidad es esa , no es por falta de educacion ni de dominicanismo que nuestro pais este como esta es falta de los gobiernos de no hacer implantar las leyes , darle apoyo de etica a los departamentos que deben de rejir con moral , pagarles bien para evitar los chantajes. si educacion estuviera programas de que los ninos menores de edad deben asistir a la escuela obligatorios eos ninos no estuvieran en las calles ,limpiando vidrios,vendiendo flores , robando, etc, culpemos a los gobiernos por no tener don de saber donde se debe aplicar las leyes.

  6. 6 Kerin Mejia febrero 18, 2009 en 7:29 pm

    SE PUDRE EL PARAISO

    Leo siempre su columna porque entiendo que es una de las periodistas mas realistas y sensibles que escribe en el Listin Diario. Todo es verdad en cuanto al desorden y al descuido que actualmente se vive en el pais pero tenemos cosas muy valiosas que aun con las necesidades y la ausencia de autoridades no nos la pueden quitar: Somos un pais de gente buena y alegre. Un pais realmente hermoso!!! Seria muy bueno hablar de todo lo bueno que tenemos….

    Un gran saludo, Kerin

  7. 7 Ciudadano Dominicano. febrero 22, 2009 en 1:07 am

    Esa es la República Dominicana. Llena de gente buena y con deseos de ver a su país avanzar… Pero también con mucha gente con los corazones bien dañados. Es lamentable decirlo, pero todavía hace falta educación, formación y lo mínimo del ser humano, raciocionio y sentido común, para así salir de la jungla en la que en ocasiones se puede convertir cualquier lugar de nuestro país.. En transporte, salud, alimentación, y demás sectores…

  8. 8 Eduardo De León marzo 22, 2009 en 8:49 am

    Mis padres siempre me contaban de que “cuando Trujillo las cosas no eran así” cuando veían una u otra situación. Resulta que Trujillo era un dictador y en nuestros tiempos eso está fuera de fashion, y los dominicanos nos creemos poseedores de una democracia que, aunque no perfecta ni óptima, es en fin de todos y nos permite llevar nuestros valores, asuntos y negocios adelante en relativa paz.

    La cuestión de la basura y la pudredumbre es una de esas cosas que me contaban no eran aceptables durante la dictadura. No podía ninguna persona, aun en su niñez, andar descalzo, sin importar cuánta era su pobreza; no podía verse basura tirada en ningún rincón, sin importar el barrio. Se arriesgaba el ofensor a una pena severa, quizás excesiva. Cierto, tampoco podía un hombre andar con greñas sueltas ni una mujer entrar a ciertos edificios vistiendo pantalones. Era una dictadura, y se afirmaban los valores de una persona, para bien o para mal. Sin embargo, hay algunos valores que de verdad hay que preguntarse si van con el interés domincano o no.

    ¿Realmente queremos vivir en una sociedad con tanto ruido? Si nuestro trabajo nos produce cierta prosperidad como para poder comprar tal o cual estéreo, ¿realmente tenemos que hacer alarde de aquello, subiéndole el volumen para que la cuadra entera lo oiga? Y despues quejarnos que aquél que no tiene estéreo ni modo de conseguir la prosperidad que lo engendra tome la oportunidad de meterse en nuestra casa y se lo lleve, porque esos son sus valores, o esa es su prosperidad? ¿A quién no le gusta andar en una yipeta? A eso aspiramos, a la prosperidad material. Aquél que la tiene es admirado o envidiado, aquél que la carece despreciado y marginalizado.

    No creo que sea la culpa enteramente de el gobierno, porque el gobierno son personas, tan dominicanas y dominicanos como los que no son del gobierno. No se puede confiar que solamente las personas en el gobierno fomenten valores y cumplan y hagan cumplir las leyes. Ese es un trabajo de todos los que vivan en territorio quisqueyano. No obstante, sí tiene el gobierno un importante papel que desempeñar en materia de construir una sociedad más orientada al derecho, la equidad, el civismo y el bienestar social de todos los dominicanos.

    También estoy de acuerdo en que debemos educarnos en familia, pero debemos reconocer que hay fuerzas más allá del alcance de la familia o el gobierno que no se pueden enfrentar solos. Las fuerzas de la economia global, el desempleo, la competencia nacional e internacional en campo de la inversion y los mercados pintan un panorama en el que casi no llevan pincel nuestras familias y nuestros conciudadanos.

    Comparar a Quisqueya con Gringolandia es incomprensible; comparar los recursos de unos con los de los otros no tiene sentido, como lo es comparar la historia del desarrollo de una sociedad con el de la otra, midiendo de paso los logros que aquellos recursos hacen posible. Lo que debemos hacer es conocer los valores que como sociedad dominicana deseamos ver cumplir, ya sea para nosotros mismos y nuestras familias y futuras generaciones, como para todo dominicano, y acatarlos en toda oportunidad.

    Eduardo.


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